Trabajar por objetivos, aspectos a tener en cuenta I

Desde hace ya un tiempo el trabajo por objetivos se impone en todas las organizaciones. No es distinto en el deporte. En un Club, cada entrenador recibe de forma directa o indirecta lo que se espera que consiga con su equipo. A veces el coordinador, o director deportivo, explicita qué resultados desea que alcance el equipo al final de temporada (quedar entre los 3 primeros y subir si podemos, por ejemplo), a veces no; pero luego, un día u otro, en cualquier charla informal, sale el tema.

Con esto, quiero venir a señalar que tener claro cómo podemos trabajar por objetivos y establecerlos de forma efectiva es esencial para desarrollar nuestra labor como entrenador.

Lo primero que como entrenadores debemos tener en cuenta es diferenciar entre objetivos de realización o tarea y objetivos de resultado.

objetivosLos objetivos de realización maximizan las posibilidades de que consigamos una meta u objetivo de resultado

Objetivos de resultado son: ganar la liga, ganar 17 partidos, conseguir 45 puntos, ganar el partido…

Objetivos de realización, o también llamados de tarea, son: rematar pelotas centradas desde la banda dentro del área pequeña de portería, chutar desde la frontal del área…

Los objetivos de realización se refieren a conductas, acciones, tareas… que nuestros jugadores pueden realizar de forma individual o colectiva (jugar a un máximo de 3 toques, por ejemplo). En caso de conseguir llevar a cabo esta conducta aumentan las probabilidades de conseguir la meta u objetivo de resultado que perseguimos.

Los objetivos de resultado ayudan a motivar a nuestros deportistas, ya que generan un mayor interés. Pero los objetivos de realización o tarea son más útiles para que los jugadores perciban un control de la situación a la que se enfrentan. Esto último hay que tenerlo en cuenta para prevenir posibles frustraciones, no generar presión añadida a simple hecho de competir, no favorecer ansiedad o excesos de activación, etc.

Los objetivos de realización o tarea, no garantizan una consecución automática de la meta que perseguimos (objetivos de resultado), pero aumentan las posibilidades de conseguirlo.

Nos ayudan a centrarnos en nosotros mismos, en lo que depende en gran medida de mi como jugador, o nosotros como equipo.

En etapas tempranas de formación centrar nuestra atención en conseguir este tipo de objetivos es fundamental, ya que el resultado sería bueno que fuera consecuencia de un trabajo bien hecho en el campo (aunque sabemos que no siempre suele ser así).

En general, como entrenadores combinamos el uso de los distintos tipos de objetivos. Y nos centramos más en unos u otros en función de la edad o categoría a la que nos refiramos.

En etapas juveniles y cadete los objetivos de resultado pueden ir adquiriendo más importancia paulatinamente. En etapa tempranas, lo importante es que el jugador sepa que se espera de él y sea capaz de hacerlo en el campo (esto son los objetivos de realización). Y así vamos combinando unos y otros a medida que van creciendo y desarrollándose como deportistas). – en relación a este tema podemos escribir un post entero –

Los objetivos de realización tienen una serie de ventajas que nos ayudaran en cualquier categoría en la que entrenemos:

  • Se centran en la conducta del jugador, más que en sus consecuencias. Se centran en lo que depende en mayor medida de él, en lo que hace.
  • Ayudan a centrar la atención en la propia conducta. Cosa más fácil de controlar y corregir (si es el caso).
  • Facilitan una evaluación de rendimiento sencilla y fiable (el jugador sabe si está haciendo lo que el entrenador le ha indicado o no).
  • Fortalecen la autoconfianza y la motivación del jugador.

Si planteamos bien este tipo de objetivos, podemos decir que los objetivos de realización maximizan las posibilidades de que consigamos una meta u objetivo de resultado.

Un apunte más sobre los objetivos de realización, en cuanto a la charla de antes del partido, decimos que tiene que ser corta, clara y concisa. Pues bien, si somos capaces de establecer un objetivo de tarea para cada posición en el campo, seremos capaces de comunicar más efectivamente a nuestros jugadores cómo queremos jugar y lo que queremos que haga el equipo. Mejoraremos nuestra comunicación y seremos capaces de transmitir el cómo hacerlo para lograr nuestro objetivo implícito de toda competición: ganar el partido.

 

Claudi París

Coach especialista en Psicología del Deporte

www.coachingaltrendiment.com

2017-12-15T19:30:48+00:00By |