Preparar la final. Decálogo para partidos importantes.

Este loco final de Liga nos ha llevado a poder disfrutar de un emocionante partido entre el FC Barcelona y el Atlético de Madrid. ¡Parece que esta Liga, nadie la quiera! Cuando algún equipo ha podido sentenciar, por A o por B… no lo ha hecho.
Esto nos lleva a que un partido de Liga, en el que se juegan 3 puntos, haya pasado a ser toda una final, en la que el resultado que consiga cada equipo determinará quien es el ganador final. El Barça necesita ganar; al Atlético el empate ya le sirve.

Estamos ante una final, por lo que nos podemos preguntar, desde la perspectiva del entrenamiento mental o psicológico ¿cómo podemos plantear la preparación para una final? y ¿Cómo “enfocamos” psicológicamente el partido”

Coaching FútbolPrimero de todo, me gustaría hablar sobre la motivación.
¿Qué tenemos que hacer? La respuesta es clara: nada. Si, si. Nada. Estar motivado significa que tenemos algo que queremos alcanzar o conseguir (un objetivo o beneficio) y que estamos dispuestos a “pagar todo el precio” necesario para hacerlo realidad (el coste que conlleva).
Desde esta perspectiva, ¿qué equipo, o jugador no quiere conseguir el título? Creo que todos lo quieren. ¿Qué equipo, o jugador, no está dispuesto a hacer lo que sea para conseguirlo? Creo que la mayoría (por no decir todos). Quizás donde sí que podemos intervenir es en transmitir la energía necesaria para el esfuerzo que se requerirá.

Entonces, ¿qué factores psicológicos tenemos que tener en cuenta?
Evidentemente podríamos decir que todos. Pero, si que es cierto que podemos atender especialmente a la autoconfianza, el control del estrés y ansiedad y sobretodo al nivel de activación.
Sobre la autoconfianza podemos incidir preparando la final a partir de lo que ya sabemos hacer, a partir de nuestras fortalezas. De lo que nos ha traído hasta aquí. Un partido como este no es para inventar cosas nuevas, podemos preparar ciertas cosas para intentar sorprender al rival, pero desde la base de lo sabemos hacer y nos ha dado resultado.
También hay que remarcar que los errores que hayamos cometido en el pasado, aquello que no ha funcionado en algún partido pasado, no influye en este partido que aún no se ha iniciado. Y que esto nos puede ayudar para saber qué es lo que no queremos repetir (ni podemos).

En cuanto al control del estrés y la ansiedad, hay que decir que cierto nivel de estrés es lógico, normal y hasta bueno. Ya que activa al jugador y lo mantiene con una buena concentración durante los entrenamientos y el mismo partido.
Percibir la final como una oportunidad, como un reto. Ayudará a controlar la ansiedad y los pensamientos que limitan y perjudican nuestro rendimiento cuando convertimos el partido en algo que tenemos que hacer: ganar. Cuando hacemos esto nos centramos en el resultado, y este aspecto no depende de nosotros al 100%, por lo que nos genera ansiedad y estrés.
Conseguir ganar la final puede ser el resultado deseado. Algo difícil de conseguir, pero que vemos que con esfuerzo y trabajo podemos conseguir. ¡A esto llamamos reto! Y como podemos observar se basa en un resultado que pasa por esfuerzo y trabajo, cosa que si que depende de nosotros.
Otra forma de incidir en el estrés es dar información al equipo de lo que se va a encontrar en el campo (qué mecanismos realiza el otro equipo, cómo juegan sus jugadores, cómo estará el campo, qué haremos para frenar al otro equipo y hacer nosotros lo que sabemos…).

Otro aspecto fundamental es el nivel de activación. Si nos pasamos, salimos como una moto. ¡Vamos a 100 por carreteras en las que, para no tener un accidente, no puedes pasar de 60!
Este factor psicológico es importante, ya que durante los entrenamientos debemos pedir intensidad, pero adaptando la “velocidad” a la carretera. Un exceso de intensidad, nos lleva posiblemente a un nivel de activación excesivo y por ente a estrechar nuestra atención. De esta forma, se nos escapan aspectos relevantes que debemos tener en cuenta.
Por el contrario, si entrenamos con tranquilidad, relajadamente. Podemos caer en un nivel de activación demasiado bajo que nos lleve a atender a algún aspecto que no es necesario para el desarrollo de lo que estemos preparando para el partido.

Y… llegado el partido, ¿cómo lo “enfocamos” psicológicamente?
Para nuestra final podríamos seguir unas pautas ya aprendidas y ensayas previamente en algún otro partido previo. Sería una especie decálogo para partidos importantes:
1. El entrenamiento ha acabado, ahora es el momento. De nada sirven las lamentaciones tipo “si hubiéramos hecho esto… aquello…” ¡Es aquí y ahora!
2. Evitar precipitarse. El partido son 90 minutos, y va a durar 93-94 seguro. Para ganar sirve el gol del minuto 1 y el del minuto 94 (recordad que el vigente campeón el la UEFA Cup 2014, el Sevilla CF, se clasificó precisamente en el tiempo de descuento –minuto 94- ante el Valencia).
3. Centrarse en lo que depende, en gran medida, de nosotros mismos (situación en el campo, mecanismos tácticos, jugadas… esfuerzo, garra… energía necesaria).
4. Dejar a un lado el resultado. Jugar y hacer lo que sabemos y queremos. Independientemente del resultado. Se trata de jugar y al final del partido, levantar la cabeza y ver el resultado. Se trata de centrarse en lo que depende en mayor medida de uno mismo.
5. Dar la justa importancia a las oportunidades de gol de que dispongamos. Un penalti, por el hecho de ser una final, no es más transcendental. ¿quién puede asegurar que luego no hacemos gol de una gran jugada? Si que es una muy buena oportunidad.
6. Atentos a las sorpresas y buscar soluciones. Si entramos en el juego de rival, y este hace con nosotros lo que quiere, no seremos capaces de realizar nuestro juego si no nos centramos en buscar soluciones; no en que esto no funciona, no va, no podemos… Por lo tanto, preparados para ser sorprendios y a partir de ahí, respondemos con nuestras “armas”.
7. Evitar las provocaciones del rival. Si entramos en ellas, dejamos de hacer lo que queremos. Nuestra atención se enfoca a esto y no en lo nuestro. (lo mismo con el árbitro, si se equivoca… presionar lo justo, para evitar tarjetas y seguir centrados en nosotros)
8. Humildad. Recordad que un equipo es 1+1+1+1+1+1+1+1+1+1+1=11 Nadie es más, ni es menos. Somos todos, somos uno. Por lo tanto, vamos a dar nosotros el 1,25, por si un compañero, por lo que sea, está dando el 0,75.  Y sin malas caras, solo porqué el equipo y el objetivo lo valen. También, ceder protagonismo y ayudar al compañero que está que se sale. O dejarnos ayudar si no es nuestro día. Y con esto en mente: TODOS multiplicamos, 3 o 4 por una, 2 más por otra y otros tantos más por ahí sólo suma.
9. Fluir. No pensar, centrarse en jugar, en estar atento a lo que se debe estar. En hacer nuestro cometido. En focalizarnos en nosotros, la pelota, nuestros compañeros, el rival y el árbitro (nada más existe, nada más es importante).
10. Disfrutar de la oportunidad de poder disputar un encuentro así. Porqué de lo que si que tenemos que estar seguros es que, podemos jugar otras finales o partidos importantes, pero ESTA, nunca más. Por lo tanto, disfrute, ganas, actitud, esfuerzo, equipo… jugar con una sonrisa.

Hay que decir que muchas cosas que se recogen aquí se pueden hacer sin más. Pero, muchas otras requieren de un entrenamiento mental que ayuden al equipo, y jugadores que quieran, a ir desarrollando y aprendiendo habilidades psicológicas. Y esto es un trabajo que se va haciendo a lo largo de la temporada. ¡¡¡No es cosa de 3 sesiones con algún “especialista”, deprisa y corriendo, que nos hemos metido en la final!!!
Dicho esto, debemos tener en cuenta que la preparación de la cualquier final empieza ya durante la pretemporada y la misma temporada o eliminatorias. Se trata de sembrar, regar y… recoger.

Claudi París
Coach, experto en Psicología del Deporte
www.coachingaltrendiment.com


2017-02-09T17:32:21+00:00By |