Hablemos de talento

Uno de los objetivos de todo entrenador es desarrollar el talento de sus deportistas y que este talento se libere durante la competición. Esto mismo es lo que pretenden las organizaciones con sus colaboradores; los altos directivos con los componentes de sus equipos… Y es que, como muy bien dice Juan Carlos Cubeiro hemos pasado del capitalismo al talentismo. Cosa que significa que el foco de atención que el deporte tenía (y tiene) en el talento de los deportistas, se ha extendido a otros ámbitos de la sociedad: organizaciones empresariales, escuelas, ONG’s… donde ahora se busca y desarrolla el talento, dado que tener conocimientos ya no es suficiente hoy en día.

Indaguemos sobre…

¿cómo se relacionan talento, resultados y potencial?

¿de qué depende el talento?

¿qué ingredientes requiere?

El talento, ¿nace o se hace?

Lo primero a tener en cuenta es que “todos tenemos talento, pero no tenemos talento para todo” (P. Jericó).  Deberemos escoger muy bien en qué nos centramos para desarrollar nuestras capacidades; y en este sentido debemos seguir una premisa: conectar con nuestra pasión. Esta pasión conectará directamente con nuestras motivaciones (intrínsecas y extrínsecas), nuestros valores, nuestras percepciones e interpretaciones (forma de ver y entender el mundo).

Por otra parte, debemos tener en cuenta que el talento se asocia a la consecución de resultados superiores o extraordinarios; sin estos resultados podemos decir que el talento no está siendo liberado. El potencial es talento en estado latente, pero que no se manifiesta.

 

Para enmarcar el término “potencial” y relacionarlo con el “talento”, podemos recurrir al deporte, en el que cuando hablamos de “potencial” nos referimos a las “capacidades” que tenemos, pero que aún no hemos desarrollado. Así pues, en el ámbito deportivo, desarrollamos “capacidades” para que el deportista adquiera toda una serie de “habilidades” (técnica del deporte) y “competencias” (técnica + actitud + conocimientos). Mediante el uso de estas “habilidades” y “competencias” el deportista será capaz de liberar su “talento” para el deporte.

Gracias al Coaching podemos despertar el potencial de las personas para el Alto Rendimiento, y el Alto Rendimiento, como bien significa el término, se relaciona con la consecución de resultados extraordinarios. Para este fin, uno de los requisitos de todo proceso de Coaching es el compromiso, compromiso con el cambio, con los nuevos aprendizajes que se van a realizar, con la acción para la mejora. Por lo tanto, podríamos resumir:

Potencial + Compromiso + Coaching = Talento = Resultados

Aunque esto no es del todo exacto. El talento no es así de lineal. Veamos…

En un curso que impartí para entrenadores de futbol discutíamos sobre Messi, nos preguntábamos: ¿Messi sería el mejor del mundo sin un equipo como el que tiene a su lado?

Vamos a responder teniendo en cuenta de qué depende que se libere el talento.

Lo primero a tener en cuenta es que el talento depende de un momento concreto y  de un entorno social (Obama no hubiera sido presidente de USA en los 60). Seguidamente, debemos considerar que un deportista, o profesional, con talento alcanza resultados superiores, pero necesita de un equipo u organización que se lo permita y que lo motive.

De esta forma, mientras que Messi alcanza resultados y colabora en su consecución, el equipo, el club, facilitan que el talento de los jugadores se libere, de forma que estos aporten el máximo valor posible y colaboren a generar “talento organizativo”.

Por lo tanto, podríamos decir que si Messi no hubiese coincidido en el tiempo con otros compañeros de equipo como Xavi, Iniesta, Busquets… hubiera sido un jugador muy, muy destacado. Pero de ahí, a ser el mejor del mundo… hubiera dependido de que sus resultados hubieran sido lo brillantes que han sido con este equipo.

Para profundizar un poco más sobre el talento… debemos hablar de sus 3 ingredientes básicos:

  1. El primer ingrediente son las capacidades. Con capacidades nos referimos a las aptitudes, los conocimientos, habilidades, competencias (de la persona, profesional o deportista)
  2. Un segundo ingrediente es el compromiso. Y el compromiso requiere de actitud, ya que el compromiso es el motor de todo. El compromiso se relaciona con la motivación de la persona, y esta es lo que puede con todo. Sobre el compromiso debemos tener en cuenta que para que haya un compromiso real, la persona tiene que poder escoger libremente; tiene que sentir que con lo que se compromete puede aportar algo; y debe sentir que desea realmente hacer algo en relación al compromiso.
  3. El tercer ingrediente del talento es la acción. La puesta en práctica en el momento adecuado. En el deporte decimos que no basta con que salga en los entrenamientos, sino que el deportista debe demostrar lo aprendido, mostrar su talento, en competición, en el momento adecuado.

A partir de estos 3 ingredientes podemos afirmar que el talento nace y se hace en un entorno adecuado. Es decir, se requiere de un entorno concreto y de un mínimo de capacidad, luego con trabajo, esfuerzo y preparación se puede desarrollar;  y para ello la actitud será determinante.

Difícilmente veamos a un joven keniano ser campeón del mundo de esquí alpino, pero quizás sí a un niño nacido en la Val d’Aran.

A modo de síntesis…

Talento = aptitud x actitud + entorno adecuado

Como vemos la actitud es el motor, el corazón de todo lo demás. Esto, puede explicar las variaciones en el rendimiento humano y deportivo. Lo dijo Pep Guardiola “El talento depende de la inspiración, pero el esfuerzo depende de cada persona”. Y cuando habla de esfuerzo se refiere a actitud.

La actitud es un elemento multiplicador, ya que con un valor alto, por ejemplo 1,5, hace que el resultado en la fórmula se dispare hacia arriba. Por el contrario, si la actitud no es la adecuada, y le damos un valor de 0,5 por ejemplo, observaremos entonces que por muy buenas aptitudes y muy buen entorno o equipo que tengamos, la actitud hace dividir (¡multiplicar por 0,5 es dividir!), provocando que el resultado de la fórmula sea profundamente más bajo.

En este sentido, debemos recordar que la actitud se relaciona con nuestra motivación, nuestros valores, creencias, pensamientos y emociones. Por lo que un Coaching o entrenamiento a nivel mental-emocional nos puede ser de gran ayuda para desarrollar nuestro talento, incidir en el desarrollo del talento de nuestros equipos o regularizar y optimizar el rendimiento.

 

Claudi París

Coach Deportivo y Ejecutivo

www.coachingaltrendiment.com

Para saber un poco más… Pilar Jericó “La nueva gestión del talento”

2017-02-09T17:42:26+00:00By |